El Transcantábrico: Historia


En el año 1983, un equipo de profesionales de Feve, con Fernando de Estaban como presidente de la compañía, tuvo la genial e innovadora idea de crear un crucero sobre ruedas, a bordo del mítico tren del norte de España. La anchura de un metro en la vía hace posible un recorrido tan singular como los paisajes que pueden observarse desde sus ventanas, llenos de contrastes entre verde y azul, mar y montañas.

La idea era “crear un tren que capitalizara, por una parte, los territorios y paisajes que recorría, y por otra, que fuera un revulsivo capaz de crear una nueva imagen tanto en el interior como en el exterior de la empresa.”

Una vez definido el concepto, la puesta en marcha del tren se consiguió en apenas cuatro meses gracias al esfuerzo que, tanto el personal de Feve como el de las empresas Ateinsa Y Temoinsa entre otras, llevaron a cabo para conseguir transformar viejos coches de 1920 y 1930 procedentes de los Ferrocarriles Vascongados, en calamitoso estado, en un elegante hotel sobre ruedas compuesto por cuatro coches que estuvo finalizado en el mes de julio de 1983.

Este mismo mes se realiza un viaje inaugural, recorriendo el trayecto La Robla – Cistierna – León. En la capital leonesa se dieron cita las autoridades estatales, autonómicas y locales para celebrar el evento y saludar una incitativa que había sorprendido tanto a la población local como al resto.

Una vez definido el concepto, la puesta en marcha del tren se consiguió en apenas cuatro meses gracias al esfuerzo que, tanto el personal de Feve como el de las empresas Ateinsa Y Temoinsa entre otras, llevaron a cabo para conseguir transformar viejos coches de 1920 y 1930 procedentes de los Ferrocarriles Vascongados, en calamitoso estado, en un elegante hotel sobre ruedas compuesto por cuatro coches que estuvo finalizado en el mes de julio de 1983.

Este mismo mes se realiza un viaje inaugural, recorriendo el trayecto La Robla – Cistierna – León. En la capital leonesa se dieron cita las autoridades estatales, autonómicas y locales para celebrar el evento y saludar una incitativa que había sorprendido tanto a la población local como al resto.

Poco después tuvo lugar el primer viaje con pasajeros entre León y Ferrol, travesía que cruzaba el norte de Castilla y León para luego llegar a Vizcaya y recorrer a continuación toda la costa del Mar Cantábrico hasta Galicia. Quedaba así fijada la ruta ya tradicional de El Transcantábrico, vinculada a dos caminos de peregrinos jacobeos: el Camino Norte o de la Costa, al borde del mar, y el Camino Francés, por tierras castellanas y leonesas. Durante la década de los ochenta el tren se fue dando a conocer, tanto a nivel nacional como internacional.

La década de los noventa se inició con un esencial cambio en la ruta de El Transcantábrico. Gran parte del trazado del Ferrocarril de La Robla, desde Bercedo, en Burgos, hasta Matallana, en León, se cerraba a los trenes de viajeros por motivos de seguridad, dado el deficiente estado de la vía. En 1993 se reabría el trazado desde Matallana hasta la leonesa Cistierna, y en 1994 desde ésta última hasta Guardo, ya en Palencia, gracias al acuerdo entre el entonces Ministerio de Transportes, Feve y la Junta de Castilla y León.

El Transcantábrico, mientras, había definido una nueva ruta. Ahora los trenes al llegar a Bilbao no giraban hacia el interior como en la década anterior, sino que continuaban hasta San Sebastián, haciendo uso del trazado de Euskotren, el ferrocarril autonómico vasco. A pesar del innegable encanto de la capital guipuzcoana, el tren debería volver a circular un día por el Ferrocarril de La Robla, pues este recorrido formaba ya parte de su identidad.

El Transcantábrico continuó mejorando su implantación, así como sus prestaciones. En 1998 Feve construyó el primer coche dotado de cuatro compartimentos suites, pues hasta entonces los viajeros se habían alojado en compartimentos con literas, compartiendo un baño común por cada tres habitaciones.

A lo largo de los noventa la demanda de El Transcantábrico fue creciendo, fruto de la mejora en las prestaciones y de la mayor profesionalización de los servicios hosteleros y turísticos.

Para responder a este incremento de la demanda, se construyó el Transcantábrico II, un “hermano gemelo” que duplicaba el número de plazas y construido en los talleres de Feve en Asturias. El nuevo tren fue inaugurado del 18 de mayo de 2000, obteniendo ya desde esa temporada buenos resultados en sus índices de ocupación. Los dos trenes se cruzan a mitad de camino, aproximadamente a la altura de la localidad asturiana de Llanes, componiendo una postal imposible de reproducir y única en el mundo.

Las mejoras técnicas continuaron, y desde 2002 todos los compartimentos de El Transcantábrico pasaron a ser suites.

Tras unos años de reducción en la demanda, se produjo a partir de 2004 una recuperación que ya no se detendría en los años sucesivos: En 2007 se alcanzaron los 2.500 viajeros, con un crecimiento del 50% sobre 2003. Este sustancial aumento se debe, entre otras cosas, a una política comercial más ambiciosa tanto en ámbito nacional como internacional; a un mejor aprovechamiento de las plazas disponibles; a la recuperación de la figura del Jefe de Expedición, suprimida en años anteriores; a un mayor esmero en la oferta gastronómica distribuida a lo largo de la ruta; y, en general, al esfuerzo constante de la compañía para incrementar el cuidado y los servicios que se ofrecen a los clientes, que, en un producto de estas características, demandan con toda justicia prestaciones de alta calidad.

Prueba de estas mejoras fue la obtención en 2005, mantenida y refrendada en años sucesivos, de dos certificaciones que avalan la excelencia de El Transcantábrico: la “Q” de Calidad que otorga el Instituto para la Calidad Turística Española, ICTE, referente a la vertiente hostelera del tren; y lacertificación ISO 1900/2000, que garantiza el buen servicio al cliente, acreditada por BVQI, líder mundial en certificaciones de calidad. A estas certificaciones se añaden varios premios, entre los que destaca el Trofeo Internacional de Turismo, Hostelería y gastronomía “New Millennium Award”.

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