La historia del ferrocarril en España

Nacimiento de Renfe
Ley General de Ferrocarriles de 1855 (Primera ley ferroviaria)
Transcantabrico Gran Lujo

La llegada del ferrocarril supuso un gran cambio en la historia del mundo, trayendo consigo una nueva concepción de los viajes. Las distancias se acortaron al reducirse el tiempo de trayecto entre una ciudad y otra, fomentando las nuevas urbanizaciones, el abastecimiento, nuevas inversiones, crecimiento económico…

La aparición de los primeros ferrocarriles en el continente europeo, se produjeron a principios del siglo XIX. En España, el gaditano José Manuel Díez Imbrechts, fue uno de los principales precursores de la llegada del ferrocarril a España gracias a su solicitud de construcción de la primera línea ferroviaria en 1829 entre Jerez y El Portal, a través de la Asociación para la Empresa de un Carril de Hierro. Por aquel entonces, el país contaba únicamente con aproximadamente 4.000 kilómetros de carreteras, las cuales eran muy básicas y elementales. Con esta solicitud, Díez-Imbrechts pretendía facilitar el transporte de vino y exportarlo a otras regiones. Finalmente, este primer proyecto fracasó por la falta de inversión, pero en 1837, comenzó a funcionar el ferrocarril entre La Habana y Güines, Cuba, cuando ésta aún se trataba de una colonia española en Ultramar.

En 1848, el ferrocarril llegó a la Península de la mano de Miquel Biada. En esta línea de tan solo 28 kilómetros, se unieron Barcelona y Mataró. Este proyecto tuvo tantísimo éxito, que sirvió para sentar las bases de la industria ferroviaria en toda España.

La implantación del ferrocarril en España tuvo que hacerse de forma paulatina por diversos factores: desconocimiento técnico, falta de inversión, crisis política, crisis económica y la orografía del país. Para solucionar este problema, tuvo que hacerse un ancho de vía distinto al establecido en toda Europa, siendo de 1,668 metros en lugar de 1,435 metros. Este ancho de vía es conocido como “ancho de vía ibérico”, ya que la vecina Portugal se vio obligada a hacer lo mismo.

Tras la primera línea de Barcelona a Mataró, el ferrocarril fue llegando a distintos puntos de España, expandiéndose con gran popularidad. En 1851, se inauguró la línea Madrid-Aranjuez, posteriormente, Xàtiva-Valencia… A mediados de siglo, con la Ley General de Caminos de Hierro del general Espartero, se incentivaron las inversiones en el sector, que tuvieron como resultado una mayor ampliación de la red, unos 300 kilómetros al año. Igualmente, comenzarían a nacer importantes empresas ferroviarias y se inauguraron grandes estaciones como Atocha, Huelva o San Sebastián.

El ferrocarril era una realidad para España. En 1941, nace RENFE, dando un gran impulso al ferrocarril con la ampliación y modernización de las redes en la Península. Se produjo una auténtica revolución en el sector e incluso el turismo sobre todo en el siglo XX, cuando viajar en tren se convirtió en una auténtica moda. En 1983, nacería uno de los trenes de lujo más importantes del mundo, el Transcantánbrico, sueño de la década de 1930 hecho realidad. En su travesía recorre el norte de España, siendo un auténtico hotel de lujo sobre raíles. Combina el encanto de los trenes de principios de siglo XX con el confort del siglo XXI. Igualmente, el tren Al Ándalus, es considerado como uno de los trenes turísticos de lujo más importantes de mundo. En sus inicios, los miembros de la familia real británica, los Windsor, recorrían la Costa Azul desde la comodidad de sus vagones. En la actualidad, este palacio sobre raíles, le lleva por el sur de España, conociendo los enclaves más hermosos de Andalucía y Extremadura al completo.

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