Santiago de Compostela: destino del tren Transcantábrico

Signo del Camino
Signo del Camino
Signo del Camino

Santiago de Compostela es una de las ciudades más importantes del noroeste español. Capital de la comunidad autónoma de Galicia, su importancia reside por encima de todo en un pasado increíblemente rico e incluso legendario.

Fue hace casi dos milenios cuando, tras la muerte de Jesucristo en la cruz, sus apóstoles se dispusieron a viajar por todo el mundo para trasmitir sus enseñanzas a los diferentes pueblos y culturas. Uno de ellos fue Santiago el Mayor, que tras abandonar el Próximo Oriente cruzó todo el Mediterráneo y llegó a las costas de Hispania, en aquel momento provincia romana. Tras arribar a Gallaecia estuvo varios años predicando el Evangelio por la Península Ibérica, para más tarde volver a Jerusalén al encuentro de María. Fue allí donde encontró martirio y fue decapitado por orden del Rey Herodes Agripa. Cuenta la tradición que dos de sus discípulos, Atanasio y Teodoro, decidieron llevar su cuerpo con ellos desde el puerto de Jaffa de vuelta a Gallaecia, dándole finalmente sepultura en Iria Flavia, y fue allí donde el obispo Teodomiro lo halló en el siglo IX.

El rey de Asturias, Alfonso II, decidió construir una iglesia en torno a los restos recién encontrados, y este hecho supuso el origen de una incipiente ciudad que enseguida se convertiría en uno de los centros de peregrinación más importantes de todo el mundo. Incluso hoy en día, siglos después, millones de peregrinos recorren el mundo hasta llegar a Santiago de Compostela, algunos movidos por la devoción y la fe, otros por la curiosidad, por la cultura, por la búsqueda personal o por cualquier otra razón.

La Catedral, la Universidad, toda la rica arquitectura de Santiago de Compostela emana ese origen ancestral de la ciudad, que se respira en cada una de sus callejuelas medievales.

La importancia cultural de Santiago de Compostela hizo que cuando hace décadas se puso en marcha el tren Transcantábrico se decidiera situar en Santiago el origen de su recorrido (o el final, según se realice). Esto permitió conectar Santiago de Compostela con las principales ciudades y localidades del norte de España, emulando de alguna manera el “Camino de Santiago” y recorriendo toda la Costa Cantábrica hasta el País Vasco. Así se inauguró una nueva ruta, una forma diferente de viajar, que permite llevar cada año a cientos de viajeros a visitar la ciudad.